• The Pharcyde - Bizarre Ride II The Pharcyde

    Como todo género musical que se precie, el rap distingue infinidad de subgéneros. Esta distinción viene a menudo marcada por el lugar de procedencia de los grupos; así, cuando pensamos en una ciudad y en sus bandas más emblemáticas, a menudo tendemos a reducirlo todo a un sonido concreto. Si hablamos de Los Ángeles, de forma prácticamente automática pensamos en el gangsta rap de N.W.A. o Snoop Doggy Dogg, por mencionar un par, o en el sonido G-Funk. Irónicamente, una de las mejores bandas que la ciudad californiana jamás vio crecer tuvo poco o nada que ver con ese famoso sonido, pero con una visión de la música diferenciada y una creatividad sin límites, dio lugar a uno de los mejores álbumes en la historia del Hip Hop universal: hablamos de The Pharcyde y su ópera prima, “Bizarre Ride II The Pharcyde”.

    Tras su nacimiento oficial en el Bronx neoyorquino, el Hip Hop copó los barrios de las metrópolis a gran velocidad. La zona sur de Los Ángeles, conocida como South Central y célebre por su elevada tasa de criminalidad, pronto se convirtió en una de las cunas del gangsta rap. Así, mientras Ice-T y N.W.A. daban sus primeros conciertos y publicaban sus primeros álbumes, unos chicos del barrio llamados Slimkid3, Bootie Brown e Imani se dedicaban profesionalmente al baile, apareciendo en gran cantidad de vídeos musicales para otros artistas.

    Quizá recuerdes el videoclip de “Remember The Time”, de Michael Jackson; ahí aparecen detrás del rey del pop bailando. Rapear no era en absoluto una de sus ambiciones, pero todo cambió cuando Fatlip y el productor J-Swift entraron en la ecuación. Los tres bailarines y estos dos últimos hicieron migas al coincidir en un ciclo extraescolar de música para jóvenes sin demasiados recursos denominado South Central Unit y conectaron rápidamente gracias a una motivación común: ganas de pasarlo bien y experimentar. Con J-Swift a la batuta, el nuevo grupo de amigos empezó a rapear y cambió los pasos de baile por las rimas. Ninguno era un rapero al uso, pero para unos tipos talentosos y atrevidos como ellos ponerse a cantar y rimar no era en absoluto algo descabellado. Les gustó tanto el asunto y se les daba tan bien que aprovechando las instalaciones de South Central Unit decidieron grabar una demo. Y así, casi de casualidad, es cómo nació The Pharcyde.


    Preparando el viaje

    The Pharcyde se desmarcó por completo de la vertiente gangsta y no porque lo hicieran de una forma estudiada, sino porque entendían el rap casi como el baile, un juego de destrezas, diversión y entretenimiento. De igual modo, J-Swift era, literalmente, un prodigio musical, empapado por completo de jazz, soul, rock y prácticamente todo lo que cayera en sus manos. Esta combinación de actitud y talento fue lo que diferenció a The Pharcyde de sus vecinos. Su demo se compuso de tres temas que acabarían formando parte de su primer álbum: “Ya Mama”, “Officer” y “Passin Me By”. Mike Ross, de Delicious Vinyl, escuchó la cinta y no se lo pensó dos veces para ofrecerles un contrato discográfico. Ross ya tenía experiencia en el creciente mundo del rap y había trabajado con Tone Lōc y Young MC, pero sin duda lo más importante fue que dio a su nuevo fichaje total libertad creativa para trabajar. The Pharcyde ya eran una realidad y comenzaba a gestarse su ópera prima: “Bizarre Ride II The Pharcyde”.
    El álbum se publicó el 24 de noviembre de 1992 con un total de 16 tracks. Es todo un viaje al loco mundo de la banda y se trata de uno de esos discos que están hechos para ser escuchados del tirón, conservando el orden original de las canciones. La intro es un track instrumental de jazz de 37 segundos, como si estuviésemos en una sala de espera preparándonos para montarnos en su particular montaña rusa. Ya estamos dentro y la banda nos recibe con “Oh Shit”, un corte de cuatro minutos y medio donde Slimkid3, Imani y Fatlip se ponen en ridículo hablando de sus experiencias románticas fallidas fluyendo sobre un sample de Donald Byrd. Este track es perfecto para saber lo que vamos a encontrar en el disco: mucho humor e ingenio en las líricas, un estilo de rapeo muy próximo al cante en ocasiones e instrumentales con mucho jazz. Apenas acabamos de empezar el disco y en la pista número tres encontramos el primero de los tres skits con los que cuenta el disco, “It’s Jiggaboo Time”. Aquí The Pharcyde son capaces de hacer crítica con humor, refiriéndose a cómo toca venderse a la industria en ocasiones, gestionada por blancos fundamentalmente, para poder ganar dinero. Llevamos tan solo 3 tracks y ya hemos tenido una intro instrumental, una canción hablando de fracasos en el amor y un skit. Este es el mundo de The Pharcyde.


    A continuación nos encontramos con “4 Better or 4 Worse”, una ida de olla magnífica. La instrumental es exquisita y permite ver el virtuosismo de J-Swift, mezclando samples de trompeta, piano y creando un estribillo con las voces alteradas. Slimkid e Imani hablan en las dos primeras estrofas sobre su relación con la rima de una forma bastante abstracta, pero sin lugar a dudas la palma se la lleva Fatlip con su cacho. La estrofa de éste está construida como una broma telefónica en la que actúa como un auténtico psicópata, llamando a una casa aleatoria donde una mujer le responde y deja perlas que no tienen ningún desperdicio. Son muchos los que al descubrir a Tyler The Creator y sus locuras han señalado a The Pharcyde como los precursores de lo lunático, y es justamente por temas como éste.

    En el siguiente track encontramos la primera colaboración del álbum, con Buckwheat uniéndose a la banda para “I’m That Type of Nigga”. Una vez más J-Swift crea la atmósfera perfecta para que los MCs den rienda suelta a su imaginación, derrochando más estilo y flow que contenido lírico, todo sobre un sample de Sly & The Family Stone. Pista 7 y nuevo skit: “If I were President”. Como si de un club de jazz se tratara, en apenas un minuto de canción The Pharcyde canta sobre lo que harían de ser presidentes de los Estados Unidos. Es como si Sam de Casablanca le hubiera cortado a Bogart todo el rollo y se hubieran puesto a improvisar sobre el piano después de cuatro copas. Le sigue “Soul Flower”, canción que recibe el título de remix, si bien nunca se publicó una versión original. Una de las canciones más divertidas del disco gracias a una instrumental tremenda, bebiendo de funk y disco en proporciones perfectas y con los MCs bailando, casi literalmente, por encima del ritmo. Pero cuando crees que J-Swift ha agotado todos sus recursos llega “On The DL”, y entonces te paras a reflexionar por qué esta bestia de las producciones no tiene el estatus de Jay Dilla o DJ Premier. El afrocubano samplea aquí a Stanely Cowell y mete unas líneas de bajo y batería que encajan perfectamente y crea un contraste brutal con los flows de los MCs.

    Llegamos a la mitad del disco y nos topamos, del tirón, con los tres tracks que formaron parte de la demo de la banda. Viendo el título del primero, “Officer”, uno piensa que puede guardar relación con los disturbios que habían sacudido a Los Ángeles unos meses atrás, pero The Pharcyde no son tan previsibles. El tema trata con humor, básicamente, todo lo que no debes hacer si quieres conducir sin tener problemas ni encontronazos con la policía. El tema no obvia, sin embargo, la realidad angelina sobre los perfiles raciales que elabora la policía, pero muy reseñable una vez más es el modo en el que los MCs enfocan sus líricas. Cuentan historias en primera persona riéndose de sí mismos, sin vergüenza, en ocasiones es como si Richard Pryor se hubiese hecho rapero y tuviera un flow del quince.


    Pero fue con el siguiente track con el que, sin lugar a dudas, The Pharcyde conquistaron la atención del público. “Ya Mama” es The Pharcyde jugando a las dirty dozens durante cuatro minutos y, como podrás imaginar, para poder hacerlo bien en las dozens lo que prima es el ingenio, y parece que está claro a estas alturas que de eso The Pharcyde iban sobrados. Puedes intentar escuchar el tema sin flipar o sin reírte, pero con frases como Ya moms, ya moms, she uses Brut / Ridin on a horse drinkin whisky out a boot te va a resultar difícil. No resulta complicado entender por qué esta canción atrajo la atención del oyente generalista al tiempo que rinden homenaje a una de las tradiciones afroamericanas más conocidas.
    El último corte rescatado de la demo del grupo para este disco es uno de los temas favoritos de todos los tiempos del que escribe estas líneas y posiblemente la canción más emblemática de la banda. “Passin’ Me By” es un temazo en todos los aspectos. J-Swift creó una obra maestra sampleando, entre otros, a Quincy Jones, Jimi Hendrix y Eddie Russ para que Bootie Brown, Slimkid3, Imani y Fatlip le cantaran al mundo sobre los amores que no pudieron conquistar. Todo ello en clave de humor y con los skills particulares de cada miembro. El estribillo es un desgarro perfecto que combinado con el sample de Eddie Russ, pese al toque humorístico del grupo, toca de verdad al oyente. Este tema fue el segundo single del álbum tras “Ya Mama” y la primera canción del grupo que se coló en las listas de éxitos. El vídeo que acompañó al single se rodó íntegramente en blanco y negro y es todo un clásico que si no has visto nunca te aconsejo que lo hagas.

    Tras este track, el álbum concluye con otros tres temas y un nuevo skit: “Otha Fish”, “Quinton’s On The Way (Skit)”, “Pack The Pipe” y “Return of the B-Boy”. Hay que destacar “Otha Fish” por ser la única canción no producida por J-Swift, sino por Slimkid3, que hace los deberes con nota pero, inevitablemente, no llega a la altura del maestro. “Quinton’s On The Way” y “Pack The Pipe” forman parte de un mismo todo: en el skit The Pharcyde contacta con Quinton, su camello, para que se pase por el estudio y les traiga material. Se ponen contentos de inmediato y crean un skit que parece casi una cortinilla de un programa de televisión. En el tema en sí The Pharcyde nos regala un stoner’s anthem y podemos notar perfectamente que están fumados y de risas en el estudio mientras graban. De hecho, hasta Quinton se marca unas rimas al final de la canción, siendo la única colaboración oficial de todo el álbum junto a Buckwheat. El disco concluye con “Return Of The B-Boy”, una oda de la banda al final de los años ochenta, cuando las Hip Hop parties estaban en plena ebullición y la figura del B-Boy, el MC y el DJ eran casi igualitarias. Un tema con un gran toque vieja escuela que resulta perfecto para acabar el álbum.


    When I dream of fairytales…
    “Bizarre Ride II The Pharcyde” generó críticas positivas en general, aunque las ventas no acompañaron esta recepción. Es inevitable hablar de los Native Tongues cuando hablamos de The Pharcyde: pese a ser un grupo californiano, musicalmente hablando se podían encontrar muchas similitudes con el estilo de producción de estos grupos neoyorquinos. Sin embargo, reducir a The Pharcyde a eso es completamente injusto. Sí, The Pharcyde no hacían gangsta rap como gran parte de sus vecinos, pero tampoco eran una versión de ATCQ con palmeras de fondo: The Pharcyde eran The Pharcyde, punto. En este sentido, también hay que resaltar la gran aceptación que tuvieron por parte de la escena musical angelina; Ice Cube se los llevó como teloneros de su gira estadounidense y posteriormente 2Pac hizo lo propio, de manera que podemos ver que todo sobre The Pharcyde no gira en torno al típico debate de gangsta rap y rap bohemio. Con sus constantes cambios de tempo al rapear, su capacidad para alterar formas de cantar, sus líricas divertidas y unas instrumentales portentosas, The Pharcyde crearon un álbum que algunos han definido como uno de los mejores álbumes de desamor de la historia de la música. No olvidemos que pese al prisma de ingenio y diversión, The Pharcyde habla de la mierda que le toca vivir, de las chicas que no son capaces de conquistar y del dinero que no tienen. Slimkid3 comentó en 1993 a Rolling Stone: “Hemos pasado por mucha mierda, sí, pero somos capaces de reírnos al respecto”.

    Asimismo, The Pharcyde dejaron una estela tras de sí que otros artistas han sabido valorar. Kanye West declaró en 2012 que el primer álbum del grupo es su disco favorito de Hip Hop. Y salvando las distancias, el también angelino Kendrick Lamar bebe del legado de la banda.

    Desgraciadamente, el grupo se fracturó casi antes de la publicación del álbum. J-Swift abandonó la formación y desarrolló una fuerte adicción al crack de la que ha ido entrando y saliendo los últimos veinte años, lo cual explica en cierto modo por qué no llegó a ser uno de los productores más codiciados. Esto supuso un duro revés para el grupo, pero en 1995 publicaron su segundo álbum producido por un tal Jay Dilla de Detroit. Todo lo que vino después del primer álbum de la banda fue de buena calidad, como cabía esperar, pero a veces parece que los astros se ponen de acuerdo para que en un momento concreto de la Historia se junte un grupo concreto de personas para hacer algo magnífico. Y eso es lo que sucedió con “Bizarre Ride II The Pharcyde”: cinco jóvenes con inquietudes se juntaron y sin forzarlo apenas parieron algo nuevo, fresco y divertido. Por eso “BIzarre Ride II The Pharcyde” siempre será uno de los mejores álbumes de la Historia del Hip Hop.
    By Nico
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