• Eminem - The Marshall Mathers LP

    Hablar del nacimiento del Hip Hop de manera exacta es complicado. Solemos referirnos a aquel 11 de agosto de 1973 en el que Kool Herc ejercía de DJ en una fiesta en el 1520 de Sedgwick Avenue para señalar su nacimiento oficial. Independientemente del momento exacto, lo que resulta claro es que el Hip Hop fue desde antes de su bautismo un movimiento de la población negra estadounidense. Latinos y otras minorías participaron activamente en su desarrollo, pero Chuck D esgrimió muy acertadamente en los años 80 que el rap era “la CNN de los negros”. El Hip Hop por entonces estaba creciendo y en los años siguientes acabaría convirtiéndose en uno de los movimientos culturales más potentes de finales del siglo XX y lo que llevamos de XXI a escala mundial.

    ¿Quién iba entonces a imaginar que el nuevo milenio abriría con un MC blanco coronado como nuevo rey del rap? Posiblemente nadie, pero eso es justo lo que sucedió: un blanquito de Detroit llamado Marshall Mathers revolucionó la industria, las calles y el mundo entero con sus rimas y sus excentricidades. Cuando Eminem cogió el micro, millones de ojos se posaron en él.

    La ciudad del motor

    Detroit es una de la grandes ciudades estadounidenses que mejor ejemplifica la decadencia del capitalismo voraz. La ciudad más poblada del estado de Michigan fue una de las más prósperas a comienzos del siglo XX y todo un ícono de la industria automovilística. Fue allí a finales de los años 50 cuando nació una de las discográficas de mayor renombre, la Motown, que catapultó a grandes artistas como Marvin Gaye, Stevie Wonder, los Temptations o los Jackson 5. Sin embargo, a partir de los años 70 la ciudad empezó a caer en picado. Con la industria de capa caída y cada vez menos dinero en las arcas estatales, la ciudad del motor vivió un proceso acelerado de declive que dio lugar al exilio de las clases más pudientes y a un incremento abrumador de la criminalidad, llegando hasta los 700 homicidios en un solo año. Detroit entró en una espiral de decadencia de la que hoy aún no ha salido.


    En este enclave tan particular fue donde creció Marshall Bruce Mathers. Allí fue criado por su madre en circunstancias que en ocasiones rozaban la miseria más absoluta. Desde crío Marshall tuvo curiosidad por escribir y contar historias, pero fue con 14 años cuando conoció el rap y encontró sentido a sus ganas de escupir palabras. Fue a esa edad cuando adoptó su apodo juntando las iniciales de su nombre, M&M, que más tarde se quedaría como Eminem. Entonces su mayor actividad se basaba en batallas de freestyle y al chaval no se le debía de dar mal cuando el circuito underground de la ciudad acabó reconociendo su destreza. Esto le valió para formar el grupo D-12 y sacar en 1996 su primer álbum en solitario, “Infinite”. El disco apenas recibió atención y ahondó en una herida que Eminem tenía abierta desde siempre: “¿Por qué no haces rock o country si eres blanco? Deja el rap”. La presión y los problemas estuvieron a punto de acabar con Eminem: su carrera no iba a ninguna parte, acababa de nacer su hija Hailie, no tenía dinero y le habían desahuciado junto a su familia. Así, un joven Eminem intentó suicidarse, pero sin éxito. Pero fue entonces cuando se produciría uno de los puntos de inflexión de su carrera musical: decidió crear su alter ego, Slim Shady, un personaje sádico, histriónico, sarcástico e incluso violento a través del cual expulsar todo lo que le salía de dentro sin filtro apenas. Con este nuevo estilo grabó “The Slim Shady EP” en 1997. Poco después de su publicación, viajó a Los Ángeles para participar en los Rap Olympics como freestyler y quedó segundo. Interscope Records estuvo presente en el evento y tras ver sus improvisaciones indagaron, descubrieron su EP y se lo hicieron llegar a Dr. Dre. La respuesta del doctor fue clara: “Quiero a este tipo aquí ahora mismo”.

    De esta manera, Eminem pasó en un período de apenas un año de intentar suicidarse a grabar con uno de sus ídolos. Fueron varios los que sugirieron a Dre que reflexionara sobre lo que iba a hacer; el gran productor de N.W.A. iba a grabar con un blancucho del Norte. Pero a Dre no le importó lo más mínimo: “Me da igual que sea de color violeta, si alguien es bueno, yo trabajo con él”. Los dos juntos cocinaron “The Slim Shady LP” en 1999, el primer gran disco del rapper. En él vemos a Slim Shady más que a Eminem y los medios no tardaron en hacerse eco del humor ácido y la violencia vertida en él. El álbum acabó siendo triple platino y sentando las bases para el siglo que comenzaba.


    El disco de Marshall Mathers
    Tan solo un año después de la salida de su anterior álbum, Eminem presentó al público “The Marshall mathers LP”. Y reventó la industria.

    El disco se publicó el 23 de mayo del año 2000 compuesto por un total de 18 tracks. Aquí vemos a un Eminem que va cambiando entre Slim Shady y Marshall Mathers, con temas que son auténtica violencia y otros en los que tras el cristal de la locura se esconden dolores y verdades como puños. Así, no es casualidad que tras llamar a su anterior álbum por el nombre de su álter ego decidiera usar el suyo propio para el título de éste.

    La batuta de la producción del disco la llevan Dr. Dre, Mel-man, los Bass Brothers y el propio Eminem. El disco abre con una intro de 28 segundos en la que Jeff Bass se limita a decir que si te has comprado el disco le estás besando el culo a Slim Shady y que a éste no le importa una mierda tu opinión. Todo esto con un tono de voz de dibujo animado que recuerda a South Park. Bonita bienvenida.

    Tras la intro nos encontramos con “Kill You”, un tema crudo, violento, impactante, con Dr. Dre y Mel-Man a la batuta. Eminem deja rimas muy potentes y macabras dirigidas a su propia madre, a las mujeres y a todo el mundo en general. Muchos críticos analizaron la letra y se apresuraron a censurarla por las barbaridades que dice, pero el propio Eminem declaró que su intención era abrir el disco a por todas, con el objetivo de demostrar, simplemente, que si la gente creía que ya no tendría más mierda enferma que ofrecer estaban equivocados. Métricamente, la canción es perfecta: Eminem es un plusmarquista de la métrica, un científico de la rima. Como en otros de sus temas, Em no sigue el ritmo que marca la percusión aquí, sino el que marca el teclado, mientras va clavando rimas internas entre los versos. Una auténtica obra maestra si somos capaces de obviar el contenido de algunas frases.


    Después de recordarnos que es un puto tarado, Em se pone el traje de Marshall para ofrecernos “Stan”. Casi 7 minutos de tema en el que Eminem cuenta en primera persona la obsesión de un fan por él. Aquí el MC lleva el arte del storytelling a otro nivel, jugando con la energía de la voz. Eminem demuestra que no es un rapper que solo dice palabrotas y barbaridades, pero es justo por ese motivo por el que conciencia en este tema a los fans sobre no obcecarse con sus ídolos. El estribillo rescata parte del “Thank You” de Dido y se trata de la única instrumental del disco producida por alguien externo al equipo habitual de Eminem, The 45 King. La canción crea una atmósfera perfecta, con el sonido de lluvia constante, un bajo suave y los diferentes efectos ambientales según el punto de la canción. Una de las mejores canciones del artista.

    Track 4, primer skit. Paul Rosenberg, abogado de Eminem, le llama para decirle que ha escuchado el disco y cuando está a punto de decirle que cambie cosas porque le esperan líos, ni siquiera lo hace y cuelga. De empalme entra “Who Knew”, canción que Eminem quería que fuese single del disco por lo que representa. Aquí el de Detroit escupe en toda la cara a los que le critican por ser mala influencia y lo usan como chivo expiatorio del comportamiento de la juventud: “But don't blame me when little Eric jumps off of the terrace / You should've been watching him, apparently you ain't parents”. Acto seguido entra un nuevo skit: Eminem recrea una reunión con Steve Berman, directivo de Interscope, en el que éste le dice que cambie el álbum, porque esa puta mierda no va a vender nada. Una verdadera genialidad de Eminem en este caso, criticando a la industria y a su propia discográfica por la presión que ejercen sobre los artistas, y no solo eso, sino que el propio Steve Berman colabora.

    El skit sirve prácticamente de introducción para “The Way I am”. Se trata del primer tema producido por Eminem profesionalmente, y vaya tema. Aquí Eminem da a todo el mundo, pero desde la rabia y el hastío más que desde el ingenio violento. Eminem está hasta los huevos de la industria, de los fans, de los medios, de la gente que se quiere aprovechar de él, por eso les dice que él es lo que ellos quieren que sea, él es la imagen que ellos crean. Una vez más la métrica es perfecta y las campanas catedralicias del ritmo le dan un toque de solemnidad que hace el tema más potente aún y, por si fuera poco, Em parafrasea a Rakim en el estribillo. Seguidamente tenemos “The Real Slim Shady”, el que fuera el primer single del disco. Una canción divertida e ingeniosa, con puyas a artistas con nombre y apellido, pero que no fue más que una imposición de la discográfica: Interscope instó a Eminem a que creara algo parecido al “My Name Is” de su anterior LP, y éste fue el resultado. De hecho, fue la última canción en crearse, apenas un mes antes de la salida del disco.


    Llegamos casi a la mitad del disco y vemos la primera colaboración de otros MC’s. En “Remember me?” Em junta a RBX y Sticky Fingaz en un track que, si bien es de calidad, no destaca en absoluto sobre el resto del disco. El ritmo cuenta con unos graves potentes que te harán disfrutar si subes el volumen. A continuación entra “I’m back”, donde Em vuelve a sacar el traje de Slim Shady para recordarnos que no se ha ido. En el track 11 tenemos a “Marshall Mathers” y primera producción de los Bass Brothers. Es llamativo que la primera mitad del álbum esté casi íntegramente producida por Dr. Dre y Mel-Man mientras que en la segunda son los Bass Brothers los arquitectos. La canción es completamente introspectiva y como hiciera Nas en “One Mic”, Eminem va subiendo la intensidad a medida que la canción avanza. Aquí Eminem menciona que apenas un año antes no era nadie y ahora todo el mundo le conoce y le juzga. Una de las frases más llamativas de la canción es la siguiente, “Is it because you love me that y'all expect so much of me? / You little groupie bitch, get off me, go fuck Puffy!”, pues podemos ver que Eminem rechaza la idea de la superestrella del Hip Hop con groupies y champán.

    Tras este desgarro emocional, un nuevo skit à la Eminem nos devuelve a la realidad: recrea a un chapero haciendo una mamada a los Insane Clown Posse. Tras tan sugerente skit nos adentramos en los tracks finales. En “The Drug Ballad” Eminem crea su particular canción de amor dedicada exclusivamente a las drogas. El ritmo es tremendo, uno de los mejores del álbum y quizá lo mejor de los Bass Brothers. Le sigue “Amityville”, junto a Bizarre. El MC de D-12 no da la talla en absoluto, parece que intente alcanzar a Eminem en su estilo pero sea incapaz. Eminem, por su parte, crea un track totalmente oscuro y sórdido para acabar transmitiendonos que Detroit es así: peligroso, violento y lúgubre. Tras esta película de miedo hecha canción, Dr. Dre vuelve a aparecer tanto en los ritmos como en el micro en “Bitch Please II”. El tema es una especie de continuación del track del año anterior de Snoop Dogg. Conexión Detroit - Los Ángeles con el ya mencionado, Snoop Dogg, Xzibit y Nate Dogg.

    En la pista 16 encontramos la canción que más oídos hizo sangrar de todo el disco. En “Kim” Eminem cuenta a modo de historia cómo mata a su ex mujer. Un tema indefendible y despreciable a todos los niveles. Es, literalmente, como estar en una película de terror, por la atmósfera, por la letra, por la música, por todo. Eminem ha mencionado en ocasiones que sus canciones no deben de ser cogidas con pinzas, que de la misma manera que vemos una película de miedo podemos escuchar una canción de miedo, y que esto es un ejemplo. Aún así, es un track completamente aterrador, y lo peor del asunto es que está perfectamente escrito y rapeado para provocar esa sensación en el oyente.

    Para cerrar el disco, Eminem junta a sus colegas de D-12 en “Under The Influence”, un tema sin más pero divertido, y cierra con “Criminal”, donde vuelve a su lado más inestable y crítico con los que le apuntan con el dedo acusador como mala influencia.


    El impacto de Eminem

    “The Marshall Mathers LP” vendió en su primera semana 1,7 millones de copias, algo que solo superó Adele con su último disco. Eminem se convirtió en el primer blanco en ocupar la portada de The Source y en todo un fenómeno de masas a escala mundial. Muchos proclamaron al instante que el éxito de Eminem se debía a su color de piel, sin pararse a indagar en su historia y sin saber que justamente ese factor se lo puso más difícil para triunfar. Em tiene letras absolutamente deleznables y hace un uso del ingenio y de la violencia que en ocasiones es verdaderamente aterrador. Pero es necesario reconocer que es un atleta sobre el ritmo, domina el lenguaje y la métrica a su antojo, y eso lo convierte en uno de los mejores MC’s ahí fuera. Con “The Marshall Mathers LP”, Eminem inauguró una nueva década para el rap y hoy en día es el artista de Hip Hop con más ventas de toda la historia.

    Eminem te puede gustar o no, pero su mierda es real y su talento lírico está ahí, y es que para él lo principal es eso: escribir. Ni coches, ni strippers, ni joyas. Marshall ha construido su legado y ha ganado todos sus millones de dólares con su boli y su papel.

    Ha pasado mucho tiempo desde la declaraciones de Chuck D y hoy el Hip Hop es más universal que nunca. El Hip Hop siempre será la CNN de los negros, pero en el juego del rap, si tienes flow y tienes líricas, tu color no importa, tu estilo es el que habla. Por eso Eminem tiene el respeto de los más grandes y por eso “The Marshall Mathers LP” ocupa hoy en día un lugar entre los clásicos recientes.
    By Nico
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